¿Porqué relaciono la casa XII y Carl Jung?

La conexión es preciosa y tiene mucha solidez. Aquí te explico por qué encajan tan bien:

La casa XII es tradicionalmente la casa de lo oculto, lo disuelto, lo que está más allá del yo consciente. Es el territorio de lo que no vemos de nosotros mismos, de lo que hemos reprimido, de los patrones que operan en la sombra. Muchos astrólogos la asocian con el aislamiento, el retiro, incluso con aquello que nos auto-sabotea sin que lo sepamos.

Jung, por su parte, dedicó su vida entera a cartografiar exactamente ese territorio. Su concepto de inconsciente colectivo — esa capa profunda de la psique que compartimos todos los seres humanos y que está poblada de arquetipos — resuena directamente con la naturaleza de la doce. No es el inconsciente personal de Freud, ese cajón donde guardamos nuestros traumas individuales, sino algo mucho más vasto y compartido, como un océano bajo todos nosotros. Y fíjate que la casa doce está justo antes del ascendente, antes del nacimiento a la conciencia — es literalmente el lugar del que venimos antes de ser yo.

Además Jung trabajó mucho con el concepto de sombra: todo aquello que negamos de nosotros mismos y que sin embargo nos gobierna desde abajo. La casa doce es en astrología ese mismo almacén de sombra. Lo que no integramos vive ahí y actúa por nosotros sin que nos demos cuenta.

Y el puente final es la sincronicidad, que el propio Jung desarrolló: la idea de que el mundo interior y el mundo exterior se espejan de formas significativas. Que lo que ocurre fuera tiene un correlato dentro. Eso es en esencia lo que hace la astrología — trazar ese espejo entre el cielo y la psique.

Por eso relacionar la casa doce con Jung no es forzado ni arbitrario. Es casi inevitable.

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